AIDITA Y EL CHE

Aidita y el Che

Aidita siempre me decía que el Che era un asesino, yo iba hasta su casa en la calle Espada para pelarme porque en la Habana hubo un momento que no había barberos y a Lope el Palomero, mi barbero de siempre, le había dado un infarto.

El Che Guevara le mató el primer novio a Aidita, está de más decir que no podía ver al “guerrillero heroico” ni en pintura. Afortunadamente, Aidita estuvo varios años sin visitar mi casa, así no pudo ver cuando quitaron el Sagrado Corazón de Jesús y pusieron un afiche del Che. Yo me di el gusto de botar aquella foto años más tarde, de colocar otro Corazón de Jesús en la sala, aunque este no era tan lindo como el otro, que se deshizo de viejo en la humedad de un armario.

Aunque a Aidita la gente no le hacía mucho caso, yo le creía. ¿Para qué iba a inventarse aquella historia? ¿Para qué iba a contármela? Rodeada por sus gatos, mientras me daba los cortes en la patilla con una navaja, hablaba a veces de su primer amor, con ira todavía y desconsuelo. El difunto Bobby era chofer de un patrullero, lo fusilaron en los primeros días, sin el debido proceso, como a todos. Puede que Bobby cometiera algún crimen, puede que no. El Che fusiló a muchos que eran inocentes y a otros cuyo único delito fue rebelarse ante el nuevo orden que se avecinaba, son crímenes que están documentados por instituciones y libros, son crímenes a los que nadie hace caso.

A veces me pregunto qué haremos con la estatua del Che cuando se caiga aquello, en Rusia hay estatuas que nadie quiere, pero al estar protegidas por las leyes que amparan a los monumentos no se pueden destruir; puedes comprar una cabeza gigante de Lenin y ponerla en tu patio, pero está prohibido convertirla en relleno para una cancha de tenis, lo mejor del comunismo son las herencias que deja. Aidita me confesó lo que haría con la estatua del Che que está en Santa Clara, la fundiría para hacer un tibor, estoy seguro que al tibor de Aidita no le faltarían usuarios, yo el primero.

Lo más grave de cualquier porvenir no es el destino de las estatuas candidatas a tibor o a gravilla, sino el olvido que confina a las víctimas. El olvido agravado en el tiempo, que las va relegando con fortuna a algún párrafo compartido con sus victimarios. No es ese el olvido que ayuda a sanar las heridas, es la arrogancia de pensar que el presente lo realizan sólo los vivos.

Aidita sigue en Cuba, nunca fue cederista, ni de la FMC, jugaba a la bolita, ponía La Voz de las Américas y Radio Martí a todo volumen, no tenía miedo de meterle un escándalo a la del Comité. Desde siempre ha vivido de sus oficios: costurera, barbera, zapatera; siempre al margen de la ley, siempre en Cayo Hueso, en la misma cuadra y en la misma casa. Dos de sus hijos están en Miami, pero en la Oficina de Intereses no le dan la visa para venir de visita. Ella me ha dicho que no se va a quedar y en esta ocasión también le creo, como muchos cubanos va esperar en Cuba su oportunidad. Sus hijos la quieren aquí, pero yo comprendo que no se quiera ir, ella ha esperado durante mucho tiempo para ver el final.

Yo, como Aidita, también creo que aquella dictadura un día ha de terminar terminar, ayer mataron a Zapata Tamayo, mañana matarán a alguno más, pero al cabo de 51 años todavía hay gente que no se resigna a huir, gente que lleva años soñando con derretir la estatua de Ernesto “Che” Guevara, para acabar con la maldad y sus símbolos, para vivir en paz.

QUÉ HACER CON EL SILENCIO QUE ME NOMBRA

QUÉ HACER CON EL SILENCIO QUE ME NOMBRA
y llega con la brisa de la tarde
y es gemido la luz y todo acaba
o parece acabar en el crepúsculo.

Hay un silencio que me dice
marcha,
usa tu voz para nombrar las cosas,
convencimiento de un Amor sin fondo.

Sé que eres Tú quien mueve ese silencio,
Dios sabedor de mis tribulaciones,
poderosa quietud que dice “avanza”
y me deja tan libre como siempre
el silencio expectante
que me abarca.

EL TIEMPO SIEMPRE ES CRUEL CON LOS POETAS,

EL TIEMPO SIEMPRE ES CRUEL CON LOS POETAS,
esos seres inútiles que pasan
la vida entre palabras,
con una urgencia o una angustia
viven,
si es que vivir describe su rutina,
su existir malogrado,
su certeza,
de que todo será como soñaron,
aunque no han de beber su sueño hermoso,
esa utopía siempre descriptible.

Ambicionan la muerte del guerrero,
los bendice la lluvia y el olvido.

HAY UN GRUPO DE VIEJOS QUE SE REÚNE

HAY UN GRUPO DE VIEJOS QUE SE REÚNE,
te puedo asegurar
que siempre son los mismos,
seguros y felices de ser siempre los mismos.
Han custodiado el fuego de una idea,
de una pasión, de un cántico,
y las llamas susurran
un verso inteligible,
un mandamiento que nunca han escuchado
porque Dios es a ratos un poco impertinente,
con esa cantaleta de pensar el relevo.

Hay un grupo de viejos
seguros y felices,
mientras la muerte acerca
las ramas hacia el fuego.

TEMEN LA INUNDACIÓN

TEMEN LA INUNDACIÓN
el gran baldeo,
la limpieza de las mujeres limpias.

Son las ratas que huyen,
animales,
con sus dientes marfil
esmerilados,
se mueven sigilosas por el tiempo,
por las trampas de grasa,
por los caños,
del miedo y sus palacios.

Ratas con la sonrisa desenvuelta,
peligrosa estampida
de astutas ratas negras.

CUBA SE DESVANECE EN ESTOS DĺAS

CUBA SE DESVANECE EN ESTOS DĺAS,
disolución es la palabra de orden,
quizás sea mejor que nos perdamos,
que nadie hable de barras,
ni de estrellas,
que se confine el himno en una caja
de música
extranjera.

Quizás sea mejor perder el rumbo,
poner la isla al pairo
hasta que lleguen,
otros que nada quieran.

Quizás sea mejor que nos muramos
todos
al mismo tiempo,
puede que sobrevivan los montes y las playas,
disolución
sin duda
es la palabra.

ANTE ESE DAÑO

ANTE ESE DAÑO
que confunde tanto
la verdad es el lugar de un hombre solo,
el desierto será tu paraíso
cuando se enseñoreen los espectros,
nadie estará a tu lado mientras caen
las sombras de este día,
el espejo te miente,
no lo dudes,
lo que miras en él ya está perdido,
ármate de valor que la victoria
descansa en el precario
fulgor
de una certeza.