BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA

BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA,
los estigmas del golpe.
Se sabrá de mi ausencia por la ausencia
de periódicas hondas en la fuente,
el silencio es anécdota
y las rosas de Borges no necesitan agua.
Los lictores se alejan
en su charla recurren los lugares de antaño,
se hace larga la espera,
un devenir de sombras amortaja
la posible certeza.
Queda en pie el epigrama
y se asume la muerte como salvoconducto.
Loco dirán
los que asisten de lejos.

 

 

 

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