LLEGÓ MUY TARDE AL BAR Y PIDIÓ UNA CERVEZA

LLEGÓ MUY TARDE AL BAR Y PIDIÓ UNA CERVEZA,
nos comentó que moriría pronto.
Había visto la muerte muchas veces,
probablemente había matado a otros,
una cerveza belga ámbar tostado,
le calmaba la sed siempre en la tarde,
del exilio que junta a los ausentes
en el saber que lo ignoramos todo
y la confianza salva aunque esté loca
para esperar a Dios entre los hombres,
para confiar en alguien.

Una cerveza oscura,
tan bonita,
cuando cae del grifo a la garganta
y nos lava la costra de los ojos,
y nos deja llorar lágrimas negras.

 

Cuaderno para el viaje. Editorial Silueta 2017.

 

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