JOCHIMÓN

Jochimón

Jochimón es feliz porque ya recibió el Social Security, pronto podrá trabajar, manejar… Llegó de Cuba hace apenas tres meses y lo que más extraña son los juegos de fútbol de la Liga Española y una novia políglota que ha dejado en la Habana.

Jochimón tiene veinte años, su candidez le hace decir cosas que me divierten, me suelta a cada rato que en la Isla también hay cosas buenas, es inteligente, el tiempo le hará comprender la magnitud de esas “bondades”, le hará desprenderse de los pocas consignas que aún ostenta. Al fin y al cabo, Jochimón confirma el apotegma de Enrisco: La Revolución en Cuba y el hombre nuevo en Miami.

Jochimón se pregunta: qué pasa con Pablito en Miami. Cuando él nació Pablito FG ya era Pablito, no es timbero porque el boom de la timba lo sorprendió en el Círculo Infantil; a Jochimón le tira más la onda hip hop y esos grupos de rock que le crecen al gobierno cubano como hongos.

Jochimón en Cuba no fue a ninguna Logia, a ninguna Iglesia, aquí tampoco va. Nunca le enseñaron a ciencia cierta quién era Estrada Palma, Jorge Mañach, Masferrer o Baquero. No presenció el velorio de Celia Manduley, ni el Mariel, ni alcanzó los muñequitos rusos, ni las recetas de Nitza Villapol, ni los chistes pesados de Enrique Arredondo. No han pasado diez años de mi partida y la Cuba de Jochimón y la mía se desconocen.

Jochimón quiere trabajar para comprarse un carro, pagarle a COMCAST por los juegos de fútbol de la Liga Española y reclamar a su novia políglota, aunque de refilón mire a la vecinita Hana Montana si pasa por su lado.

Jochimón encontró en internet un tutorial y ya prepara un resume que piensa mandar a Wal Mart, a la Vigilia Mambisa, a los Maceítos, a los Ñáñigos de Limonar y a cualquiera que le dé trabajo. Si Carlos Pérez Pregunta lo viera diría que es un oportunista, un “cubanito” propenso a estafar al Medicaid; yo no creo que Jochimón llegue a tanto, tampoco creo que sea un oportunista: es el “hombre nuevo” que llega a Miami.

La verdad es que su viejo lo trajo, lo esperó mucho tiempo y está contento de tenerlo a su lado, aunque a veces no sabe qué hacer con él. Yo, por mi parte, me empeño en explicarle cosas que no le interesan y debo reconocer que Jochimón me escucha con estoicismo. Es verdad que tiene algunas majaderías pero no es demasiado diferente a los muchachos de ahora; con todo me divierto con él, me inspira simpatía e intuyo bondad en las cosas que hace.

Jochimón llegó de Cuba hace apenas tres meses, su existencia me acerca a un mundo que todavía me inquieta, me enfrenta a las interrogantes de un futuro, que se hace presente y nos deja.

 

El bronce vale y otras crónicas. Editorial Silueta 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s