Sĺ, QUE LA CARIDAD NOS UNA

Sí, que la Caridad nos una
2 de Septiempre de 2010

El pasado lunes 23 de Agosto en la edición digital del Nuevo Herald se preguntaba a los lectores si la Festividades de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre provocarían un cambio en Cuba. A esta pregunta solo se podía responder con un Sí o un No; es por eso que me decidí a responderla de otro modo.

Si la pregunta del Herald se refiere exclusivamente a un cambio de régimen yo marcaria que NO; aunque para Dios no hay imposibles y en otras épocas se atribuyó el éxito en alguna batalla  a la intervención divina; lo cierto es que la presencia de Dios en la historia se caracteriza por el cambio que provoca en nuestros corazones y no por derrocar gobiernos.

Dos de los últimos presos liberados por el régimen castrista, Juan Carlos Herrera Acosta y Fabio Prieto Llorente, llevaban en sus manos al llegar al aeropuerto de Barajas una estampa de la Virgen del Cobre y otra del Sagrado Corazón de Jesús; unas imágenes que fueron desterradas de la mayoría de los hogares cubanos y que han sido restituidas gracias al tesón evangelizador de la Iglesia. El regreso de esas imágenes a nuestros hogares es un signo de conversación, un signo de CAMBIO; un cambio no tan espectacular como el que presagiaba la pregunta en el Nuevo Herald, pero no por eso menos significativo. Si se trata de este tipo de cambio yo marcaría un Sí en la citada encuesta.

El gesto de estos opositores nos indica que hay símbolos que el castrismo no ha logrado pulverizar, referencias que apelan a lo mejor de nosotros y que contribuyen a la unidad de nuestra maltrecha nación. En coherencia con la fe de nuestro pueblo, con sus tradiciones y su cultura, la Virgen de la Caridad del Cobre es también un símbolo nacional, un símbolo que invita al amor, a la justicia y a la reconciliación.

Este año, la Fiesta del 8 de Septiembre, coincidirá con la peregrinación que conmemora el IV Centenario del hallazgo de la imagen venerada en el Santuario del Cobre. “La Caridad nos une” es el lema que los obispos cubanos han escogido para acompañar estas celebraciones. Un lema que invita a mirar por encima de las cosas que nos separan, un lema que supera lo confesional y sitúa la peregrinación, que ya recorre el país, en un acontecimiento espiritual por la vida, la esperanza y la libertad de todos los cubanos.

La peregrinación de la Virgen del Cobre a lo largo y ancho del territorio nacional puede propiciar muchos cambios pequeños, que antes o después, contribuirán a ese CAMBIO grande que desea la Iglesia y que va más allá de un cambio del poder establecido.

La peregrinación de la Virgen de la Caridad busca un CAMBIO en cada cubano, porque no somos mejores que nuestros padres y abuelos, porque de nosotros también puede alumbrarse cualquier horror.

Muchos cubanos en la Isla y en el Exilio no son católicos; entre nosotros hay formas distintas de apreciar lo trascendente, pero en el Santuario se amontonan ofrendas de muy diverso origen; tesis de grado, medallas, grados militares y otros objetos que nos permiten suponer el amplio espectro religioso y político de los peregrinos, sé que muchos de ellos, mirarán con generosidad el futuro y dirán: Sí, que la Caridad nos una.
Creo en los milagros de la Virgen, aunque nada me obliga a creer en ellos. Creo que la Virgen de la Caridad del Cobre puede cambiar el corazón de los cubanos; tengo la íntima convicción de que estamos listos para apreciar, como nunca antes, el tesoro de la libertad y la paz, para decir con confianza: Sí, que la Caridad nos una.

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