LIBERTAD PARA MAYULI

“Libertad para Mayuli” es el eslogan de una campaña que me ha llegado por Facebook. Mayuli fue secuestrada por su marido El Titi, quien la trajo a Miami contra su voluntad y ella, la pobre, no tuvo más remedio que aceptar la imposición de ese sujeto, un tipo inescrupuloso que se dejó seducir por el oropel capitalista.

Los organizadores de la campaña están convencidos de que esta mujer es una nueva víctima del exilio y de esta abominable ciudad de Miami, donde según Mayuli: “te pueden disparar a cualquier hora y en cualquier lugar”.

La protagonista de esta historia aparece en el video hablando con voz temblorosa desde los asientos traseros de un Uber, entre sollozos, nos cuenta que ella vive aterrorizada y que no se atreve a salir a la calle, excepto cuando va de compras al Mall. No es que prefiera las tiendas caras, ella sigue teniendo el mismo corazoncito humilde, es que el reguero de Ross y de Marshall le provoca náuseas. Su cautiverio está signado por las náuseas y el miedo, siente miedo a cada momento, no se atreve a manejar y da gracias a Dios porque la existencia de los chóferes de Uber le permite ir dos veces por semana a la peluquería de Yanisleydis una amiguita balsera que se secuestró a si misma y al SPA de Magda, una colombiana que se casó con el mejor amigo del Titi y que aborrece a todos los hombres cubanos, excepto a su marido que es “muy juicioso”.

Mayuli extraña mucho la apacible vida del barrio de Colón, ese oasis habanero en donde los delincuentes de mi barrio de San Leopoldo temían entrar. Mayuli extraña la mojonera de la calle San Lázaro y los atardeceres en el Malecón. Ella debía bordear la mojonera cada mañana para ir al Rapiperro donde trabajaba y mientras caminaba hacia su destino se distraía con la excrecencia burbujeante, con sus formas siempre inesperadas y caprichosas, tanto era así que nunca notó la tremendísima peste a mierda de aquel lugar. Mayuli extraña los derrumbes, los baches que conocía por su nombre, el olor a luz brillante de los almendrones y ese humo azul que despedían por el tubo de escape, así de caprichos es la nostalgia.

Ahora Mayuli se levanta cada mañana titiritando de frío porque sus hijos, infestados por el virus capitalista del confort, le meten unos bajones del carajo al aire acondicionado y cuando abre la ventana de la cocina para que salga la frialdad se tropieza con el insulso jardín del condominio, con su verde reluciente y esas maticas sembradas de forma simétrica alrededor de la fuente donde se bañan los gorriones. Mayuli no soporta a los indolentes pájaros de Miami, esos animalejos que suelen aparecer de la nada; pero a los que más odia es a los patos “porque se creen los dueños de la calle, en Cuba ya se los hubieran comido”.

Mayuli no soporta esta vida tan aburrida, todos los vecinos salen temprano a trabajar o duermen en la mañana porque trabajan por la noche. Estos últimos son los peores, los muy atravesaos le impiden poner a Jacob Forever a todo meter, mientras ella repasa la publicidad que le dejan en el buzón. En el condominio no permiten la música alta, ni que un perro ladre, y el que saca a pasear un perro tiene que recogerle la caca con un nailito. A Mayuli le gustaría tener un perro, pero eso de recoger la caca con un nailito no va con ella.

Mayuli, con lágrimas en los ojos, nos aseguró que ella nunca será esclava del asqueroso dinero, por eso no trabaja, ni trabajará nunca. El Titi, su marido, la obligó a venir y su huelga de brazos caídos es la única forma de protesta que tiene a su alcance. Ella emprendió esta huelga a las pocas horas de su arribo a Miami y la ha mantenido sin flaquear durante cuatro años. El Titi, como todo pro-capitalista mezquino, no ha entrado en razones y tiene tres trabajos para presionarla, pero nuestra heroína no se deja presionar por nadie y mucho menos por ese sujeto que se pasea por la casa desaliñado, soñoliento y se babea dormido en el sofá.

Mayuli no pudo terminar el relato de su batalla, de su lucha incesante por un mundo mejor y emocionada se echó a llorar. En ese preciso momento el video se detiene y la espera se alarga por unos instantes, una fracción de silencio que nos advierte del tiempo transcurrido. A continuación, se escucha una atribulada melodía de Sting y de inmediato, aparece el espacio para una donación y una firma de apoyo. El objetivo de esta campaña es que Mayuli pueda aparecer en el show de Oprah, se hace urgente amplificar la denuncia de estos secuestros, cada vez más frecuentes, en la ciudad de Miami.

3 comentarios sobre “LIBERTAD PARA MAYULI

  1. Este personaje existe. Es de nueva creación. Por” allá ” le dicen hombre nuevo, de los que hay muchos por acá. Gracias Eduardo por mostrarlo tal y como es. Mentiroso, oportunista y aprovechado. Un descarado. Saludos.

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