ESCRIBE MIENTRAS CORRE LA TARDE POR SUS MANOS,

ESCRIBE MIENTRAS CORRE LA TARDE POR SUS MANOS
y le cuesta creer que son así las cosas,
frágiles como el filo de las horas perdidas,
un gasto irreparable que nos corta la cara.

Ya ves, no somos nada, dicen en los velorios,
con ese tono púrpura que tienen las verdades,
y la muerte parece como un asunto al margen.

El tiempo es un cuchillo que pasa por sus manos,
falsa benevolencia del humo en un cigarro.

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