YA NO IMPORTA TU ÁRBOL GENEALÓGICO

YA NO IMPORTA TU ÁRBOL GENEALÓGICO,
ni tu hoja de servicios,
eres un comemierda que se muere,
hijo de Obbatalá o terciario,
y te mueres igual que un día en Cuba
y te mueres obispo o comandante,
van los sepultureros en un jeep aceituna,
van para la propina del que vive.

Los amigos se mueren cualquier día,
besan el tiempo con sus labios grávidos,
y confiesan su amor a una muchacha
y pareciera que se fue la muerte al carnaval de julio.

Los amigos de siempre nunca mueren,
indiscretos y eternos continúan,
los puedes encontrar en cualquier libro,
en la tarde común que te acaricia
y te invita a morir entre sus piernas.

Los amigos de siempre siguen vivos,
quién no se aferra al largo día de hoy,
quién por su propia voluntad se queda,
en cualquier caso, si morir te asusta…

 

 

EN BOGOTÁ NO SE DESNUDA EL CIELO

EN BOGOTÁ NO SE DESNUDA EL CIELO,
crecen las rosas de alguna aparición
y corta el aire,
los niños suplican jugar bajo los puentes,
las palomas sostienen a las plazas.

Recuerdo que alguna vez no estuve solo,
tenía un espejo donde mirar la ausencia de otros,
mis antiguos tesoros hoy me quitan el sueño,
no reparo en la llovizna,
se mojan a mi alrededor hombres y cosas,
la altura
aplasta por igual,
llegué a pensar un día que La Habana era el caos,
pero en esta ciudad de esmeraldas
un arsenal de breviarios no asegura la paz,
morir es cuestión de un instante,
las montañas hacen honor al Inefable
mientras alguien dispara
y la niebla cubre el altar de la tierra.

 

 

SERENA CERTIDUMBRE

SERENA CERTIDUMBRE
bonsai de árbol frondoso

abuelo ve volar la tumba de Vázquez Bello
en sueños
espera un exordio
la gloria
duerme con el revólver

abuelo escribe
sentado en el garrote
y su tabaco no se apaga
alguien prepara
las tablas del reposo

abuelo invita a un trago en lo de Oscar
quedan algunas fotos del buick color vino
las medallas del club de pistola
las prostitutas del barrio de Colón
que lo saludan

guarda en su tumba la argamasa
adornada por cuentas de colores

ese resguardo desafiante sabe

 

 

 

BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA

BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA,
los estigmas del golpe.
Se sabrá de mi ausencia por la ausencia
de periódicas hondas en la fuente,
el silencio es anécdota
y las rosas de Borges no necesitan agua.
Los lictores se alejan
en su charla recurren los lugares de antaño,
se hace larga la espera,
un devenir de sombras amortaja
la posible certeza.
Queda en pie el epigrama
y se asume la muerte como salvoconducto.
Loco dirán
los que asisten de lejos.

 

 

 

LE DIGO BORGES QUE HE VIVIDO EN SUEÑOS

LE  DIGO BORGES QUE HE VIVIDO EN SUEÑOS,

en recurrencias de calor urbano,

y de escribirme apareció el desgano,

acrecentando su mezquino empeño.

En humores cambiantes me dejaban

los mejores amigos y el invierno,

solo quedé al final, caros costaban,

los boletos de viaje hacia el infierno.

Nunca me abandonó la prosa breve

-que ahorrara falsos libros al librero-

y en la nostalgia de sus versos llueve.

El laberinto recorrí mil veces,

llegué a las puertas del saber primero,

no alcanzaron los sueños, ni los peces.

A NICOLÁS GUILLÉN

A NICOLÁS GUILLÉN

cuenta que ya no tiene un cuento entero
que anda de pesadillas al contado
que ya no tiene tiempo ni dinero
ni preguntas
ni esperas
ni pecados

cuenta que fue vendido y olvidado
en la garganta de un espejo incierto
con un ramo marcial de lirios muertos
con una estrella rota en el costado

cuenta que tiene deudas y ha matado
a su amante de muerte truculenta
y que ya no es el mismo del pasado
y el pasado ni cuenta
ni comenta

cuenta de su ternura en la despensa
en un tiempo que ajeno lo ha olvidado
cuando fue cobrador de alguna urgencia
y satisfecho al pie de lo ganado
contaba cuentos de un horror lejano
y ella miraba con el alma abierta