SERENA CERTIDUMBRE

SERENA CERTIDUMBRE
bonsai de árbol frondoso

abuelo ve volar la tumba de Vázquez Bello
en sueños
espera un exordio
la gloria
duerme con el revólver

abuelo escribe
sentado en el garrote
y su tabaco no se apaga
alguien prepara
las tablas del reposo

abuelo invita a un trago en lo de Oscar
quedan algunas fotos del buick color vino
las medallas del club de pistola
las prostitutas del barrio de Colón
que lo saludan

guarda en su tumba la argamasa
adornada por cuentas de colores

ese resguardo desafiante sabe

 

 

 

BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA

BENDIGA DIOS LA VIGILANTE ESPERA,
los estigmas del golpe.
Se sabrá de mi ausencia por la ausencia
de periódicas hondas en la fuente,
el silencio es anécdota
y las rosas de Borges no necesitan agua.
Los lictores se alejan
en su charla recurren los lugares de antaño,
se hace larga la espera,
un devenir de sombras amortaja
la posible certeza.
Queda en pie el epigrama
y se asume la muerte como salvoconducto.
Loco dirán
los que asisten de lejos.

 

 

 

LE DIGO BORGES QUE HE VIVIDO EN SUEÑOS

LE  DIGO BORGES QUE HE VIVIDO EN SUEÑOS,

en recurrencias de calor urbano,

y de escribirme apareció el desgano,

acrecentando su mezquino empeño.

En humores cambiantes me dejaban

los mejores amigos y el invierno,

solo quedé al final, caros costaban,

los boletos de viaje hacia el infierno.

Nunca me abandonó la prosa breve

-que ahorrara falsos libros al librero-

y en la nostalgia de sus versos llueve.

El laberinto recorrí mil veces,

llegué a las puertas del saber primero,

no alcanzaron los sueños, ni los peces.

A NICOLÁS GUILLÉN

A NICOLÁS GUILLÉN

cuenta que ya no tiene un cuento entero
que anda de pesadillas al contado
que ya no tiene tiempo ni dinero
ni preguntas
ni esperas
ni pecados

cuenta que fue vendido y olvidado
en la garganta de un espejo incierto
con un ramo marcial de lirios muertos
con una estrella rota en el costado

cuenta que tiene deudas y ha matado
a su amante de muerte truculenta
y que ya no es el mismo del pasado
y el pasado ni cuenta
ni comenta

cuenta de su ternura en la despensa
en un tiempo que ajeno lo ha olvidado
cuando fue cobrador de alguna urgencia
y satisfecho al pie de lo ganado
contaba cuentos de un horror lejano
y ella miraba con el alma abierta

 

 

 

CUANDO CIERRO LOS OJOS NO ES LA NOCHE

CUANDO CIERRO LOS OJOS NO ES LA NOCHE,
pregunto en qué lugar me buscarán,
si queda alguna duda estoy en casa,
esperando tu antiguo destino de serpiente,
tengo tres armarios de miedo,
pero guardo mis palabras
en un lugar que no es silencio,
es mejor estar solo a vivir tibio
como las bailarinas del alcázar
y si nadie me espera lo comprendo
porque en días así los cisnes callan.

 

 

A VECES PIENSO QUE VIVIR NO BASTA

A VECES PIENSO QUE VIVIR NO BASTA
que al no encontrar no encontraré ninguna
razón para lanzar a la canasta
y dormiré como en antigua cuna.

Quizás dormir y amanecer me alcanzan
para labrar listeza en la locura,
así mis nervios sin amor descansan
aparentando la mayor mesura.

Quiero decir que me emocionan raras
demostraciones del saber ausente
en medio de este desear la nada.

Para esas noches de mirar las caras
que aborrece mi voz impenitente
paso del ron a una cerveza helada.