LA RELIGIÓN COMO ENEMIGO

La revolución se presentó ante el pueblo verde como las palmas. pero contenía la temible plaga marxista-leninista que devora cualquier voluntad democrática. Desde entonces, la religión es un enemigo, hay que salvar a los trabajadores del «opio del pueblo». En el afán de cercenar libertades, la libertad religiosa se convirtió en una presa valiosa y la cacería que comenzó en enero de 1959 no ha terminado.

Hemos transitado por el zigzag de tiempos peores y menos malos pero los comunistas cubanos nunca han aceptado que la libertad religiosa es un derecho. La creación 1983 de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos en el Comité Central primero bajo la dirección de Felipe Carneado, viejo cuadro del PSP fallecido en 1993 y desde esa fecha dirigida por Caridad Diego Bello, ha servido como instrumento para facilitar la represión de los religiosos cubanos. Ambos personajes han actuado como cancerberos del régimen, administrando con precisión el chantaje y la amenaza, el palo y la zanahoria, que siempre termina por ser zanahoria de atrezo, vulgar engañifa. No en balde la dirección de esa oficina ha resultado en cargo vitalicio dentro del organigrama del terror que ha dejado por el camino a tantos siquitrillados ilustres.

Las amenazas que reciben los religiosos cubanos en estos días deben entenderse en este contexto. Su explicación debe buscarse en la naturaleza de esta tiranía, aunque los Gómez Treto y López Oliva de turno nunca han cesado en su pretensión de homologar a los victimarios y sus víctimas, dando por sentado que los destinatarios del abuso tienen alguna culpa.

Lo importante ahora es prepararnos para la nueva ola represiva que se aproxima, porque todo parece indicar que el régimen no tiene la menor voluntad de abandonar el viejo manual marxista leninista y no se detendrá ante nada para conservar el poder.

Los laicos, religiosas, sacerdotes y obispos que permanecen en Cuba necesitan de nuestra oración y solidaridad permanente porque la tiranía no va a perdonar el menor asomo de rebeldía personal o institucional.

El liderazgo de estas personas constituye desde siempre un motivo de honda preocupación para la policía política, por eso expulsaron a Monseñor Bosa Masvidal y a centenares de sacerdotes y religiosas, por eso le fabricaron la causa al Padre Miguel Ángel Loredo, por eso acosaron a toda hora del día a Oswaldo Payá hasta concretar su muerte, por eso permanecen bajo amenaza permanente desde hace años el sacerdote José Conrado Rodríguez y el laico Dagoberto Valdés, por eso está bajo prisión domiciliaria el Padre Castor y permanece en la cárcel el laico Ángel Mesa.

Los actos vandálicos contra nuestros templos y las amenazas a nuestros hermanos deben ser respondidos con nuestra más enérgica protesta, no constituyen hechos dejados al azar, ni están dirigidos de modo exclusivo contra tal o más cual sacerdote y su comunidad parroquial, todo lo que está ocurriendo forma parte de un plan para amedrentar a los católicos cubanos.

En un momento como este debemos insistir en la idea de que el compromiso profético es algo que se puede distinguir, pero no separar de nuestra fe; que el profetismo es una opción que, como mínimo, merece un absoluto respeto.

Los cristianos que la asuman deben saber que en la soledad de sus decisiones cuentan con nuestra oración y solidaridad permanentes. Una solidaridad que debe priorizar el apoyo material y la exposición de los victimarios ante la opinión pública y los organismos internacionales de justicia.

Una solidaridad que debe aquilatar con urgencia la gravedad de este momento. «Si me falta el Amor no me sirve de nada» dice un canto litúrgico inspirado en las palabras del Apóstol Pablo, que no nos falte, por el bien de todos, el Amor en esta hora.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-11-12-u208133-e191143-s27068-religion-enemigo

GUSTAVO ANDÚJAR IN MEMORIAM

Conocí a Gustavo Andújar a principios de los años noventa, en esa época comencé a frecuentar la biblioteca de la Casa Laical «Julio Morales Gómez»; una institución recién inaugurada que brindaba al laicado habanero un espacio de encuentro fraterno y necesaria autonomía en el seno de una Iglesia que comenzaba a florecer después de un largo tiempo de silencio y santidad forzosamente anónima.

Gustavo era uno de los pilares de esa Casa, de ese laicado que no se resignó a la cultura de la mentira y de la muerte que bien distingue al comunismo de otras ideologías. Gustavo era un hombre que amaba la verdad y la belleza, que buscaba la excelencia, un tipo de persona que escasea y molesta en todas partes, pero de un modo particular en el totalitarismo marxista leninista, ese obstinado fracaso donde las personas inteligentes y sensibles sufren más.

Debo decir que simpaticé con él desde que lo conocí en aquellas reuniones del laicado habanero, admiré su cultura, su sentido del humor, su precisión conceptual, su apologética serena, su lealtad a la Iglesia. No siempre coincidimos en cuestiones de método, quizás porque su experiencia vital y la mía eran muy diferentes, pero siempre reconocí en él la
honestidad intelectual que he perseguido.

En la Casa Laical se reunía un laicado que se formó en el silencio y la excelencia, hombres y mujeres que creían en el diálogo como instrumento para encontrar la Verdad, una Verdad que lleva a los hombres hacia bien y la virtud. Creían que la Iglesia debía ser fermento de libertad y trabajaban con perseverancia para lograrlo, aunque eran conscientes de las limitaciones que impone una tiranía. A veces han sido juzgados con demasiada severidad porque no siempre se aquilata lo difícil que es permanecer en Cuba y anunciar la Esperanza contra toda esperanza, sembrando una arboleda de la que nunca verás los frutos.

Este laicado que conocí nada tiene que ver con los que han intentado convertir a la Iglesia en la tribuna de sus intereses, emparentado el afán evangelizador y civilizador de la Iglesia con los supuestos logros de una Revolución que no ha logrado nada. Enfatizando la existencia de un supuesto pacto social que nunca existió porque no puede haber pacto social auspiciado por el terror y la violencia. Invirtiendo recursos en la idea de que se puede homologar al exilio con la tiranía y colocar a las víctimas y a sus victimarios en el mismo escalón de miseria.

El laicado que conocí no creía en esto, lo mejor del laicado de hoy tampoco cree en esto. Gustavo Andújar creía en los valores de la libertad y del progreso, creía en un proyecto de nación para todos los cubanos sin exclusión, cuánto lamento que no haya presenciado, por unos pocos días, el despertar de esa Cuba nueva.

Una de las peores cosas del exilio es ver morir de lejos a los amigos, me consuela saber que me esperan al final del camino. Se marcharon sin ver el final de la tiranía, pero ruegan a Dios por nosotros y señalan el camino de la libertad desde el cielo.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-10-13-u208133-e199482-s27068-gustavo-andujar-memoriam

DĺAZ-CANEL A LA CARRERA

La carrera de Díaz Canel comenzó con el beneficio de la duda, era un enigma en el que algunos quisieron escrutar algo de esperanza.

Quienes esperaban porque el sector reformista del PCC despertara del letargo, trataron de moderar su discurso y honrar la máxima popular que «el hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice», de este modo el presidente tuvo su tiempo de gracia y algún respiro sin gloria.

Todo ha sido en vano porque Díaz-Canel se convirtió en esclavo de sus palabras a partir del 11J , la sangre y las lágrimas derramadas en esa jornada y las posteriores han sellado la carrera política y el destino de un hombre que tomó la decisión de alejarse de Mijaíl Gorbachov y acercarse, temerariamente, a Nicolae Ceausescu.

Sin embargo, la responsabilidad moral de Díaz-Canel en el desastre de su gestión no debe servir para una operación de blanqueo que ponga a los principales culpables en una posición de ventaja; la tiranía cubana es experta en sacrificar servidores y héroes para garantizar su permanencia en el poder, sino que le pregunten a las familias del general Ochoa y los hermanos La Guardia, sus víctimas más glamurosas.

Cuando la estrella del comandante en jefe comenzó a declinar, hasta convertirse en un cadáver político, apareció Después de Fidel, un libro de Brian Latell, ex-jefe de la CIA en América Latina, que nos revelaba a un Raúl Castro pragmático, buen administrador y amoroso padre de familia, alguien que carecía de las ambiciones planetarias de su enloquecido hermano y que podía ser benevolente con los subordinados en desgracia.

También aparecieron por esos días las dilatadas memorias de Juanita, la oveja negra de la familia Castro-Ruz, la hermana exiliada y anticomunista que en los albores de la Revolución brindó su testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos denunciando ante un mundo ciego, sordo y mudo el advenimiento de la tiranía. En sus memorias Juanita nos contaba que el culpable de todo era Fidel, una suerte de flautista de Hamelin que había arrastrado a su hermano menor, y a miles de cubanos, a la maldad sin límites.

Compartía Juanita, quizás sin saberlo, las percepciones de Latell, de algún modo Raúl y la familia Castro eran recuperables; el nuevo-viejo hombre fuerte de Cuba (Muso en la intimidad de los hermanos) libre de la tutela del «Jefe» podía ser el inicio de algo bueno para los cubanos, con piropo incluido para la sobrina nieta Mariela y algún guiño simpático para el Cangrejo, el Tuerto y todo el familión vulgar que nos oprime.

A Juanita Castro le perdono su libro en honor a sus afanes por la libertad, al fin y al cabo la sangre llama y a todos nos resulta difícil ir contra ella; Latell continúa su labor académica en la Universidad Internacional de la Florida, sobre el tema de Cuba ha escrito nuevos libros que no he leído aún; prefiero a los espías cuando escriben novelas, cuando van de ensayistas es difícil saber dónde comienzan o culminan las razones de estado.

La gestión de Raúl Castro ha terminado con el fracaso del vaso de leche que no llegó nunca y el nombramiento de Miguel Díaz Canel, un presidente que no será recordado como el Mayoral, el Tiburón o el Caballo, la sabiduría popular lo ha condenado a que se le recuerde con un sobrenombre que define al funcionario con vocación de chivo expiatorio al servicio de la familia Castro y el comunismo, esa letal combinación que ha hundido en la violencia, la miseria y la muerte a Cuba.

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CUADERNO PARA EL VIAJE (VIII)

NADA ES MÁS TRISTE QUE ESE OLOR DE AGUA,
algo he perdido ya que no recobro,
han muerto los de ayer y otros no viven.

Largo es el inventario de esta pena,
que descansa en los sueños mal soñados
y ahora es el purgatorio donde habita
nuestra sangre dispersa.

Cómo salvar el alma de una isla,
si el ombligo es el centro,
si el espejo,
no nos deja mirar
al horizonte.

Editorial Silueta, 2017.

CUADERNO PARA EL VIAJE (VII)

EL TIEMPO DE LAS SOMBRAS SE HA HECHO LARGO,
queda una costra dura,
un daño germinal en los que han sido
expuestos a la oscura pirámide del miedo,
que abruma,
que vacía,
que rompe los tendones de la dicha,
el bien y los sentidos.

El tiempo de las sombras se ha hecho largo,
hemos visto morir a nuestros héroes
y la maldad también ha envejecido,
como un falso consuelo
o el embuste,
que uncimos en el carro de la vida,
medio buena,
casi de cara al sol,
aunque sabemos
que el mal también es nuestro,
que dejamos entrara a nuestra casa
y se hiciera de todos los trajines
casi sin darnos cuenta,
por el ojo del otro,
por desidia,
por el instante del aplauso.

Para esta sombra que nos cubre,
pertinaz y promiscua,
poner el corazón sobre la mesa
es la única esperanza que nos queda.

Editorial Silueta, 2017.

REMESAS, DILEMA MORAL PARA CUBANOS

Recibí remesas hasta que me fui de Cuba, las envié desde que llegué a Estados Unidos, dejé de hacerlo sistemáticamente cuando la meningitis y la potencia médica liquidaron a mi madre, destinataria de mis envíos mensuales.

Gracias al dinero que recibí mientras vivía en Cuba pude sobrevivir y evitar esa dependencia absoluta del estado que ha sido, junto a la represión, la más eficaz herramienta de la tiranía.

Gracias a la generosidad de mi padre y mi hermano pude dedicar tiempo y energía al trabajo pastoral de la Iglesia en el ámbito de la promoción social del laico y los derechos humanos.

Comprendo el enojo y la frustración de aquellos que apuestan por la eliminación de las remesas en aras de un bien mayor, pero esa afirmación nos plantea un dilema moral que nadie puede responder con la certeza de que al eliminar las remesas caerá la tiranía.

Sin esa «certeza» podemos caer en la tentación de que » el fin justifica los medios», un terreno en el que siempre seremos derrotados por un gobierno criminal que desconoce los más elementales derechos.

Después de tantos años enviando dinero a sus familiares, el exiliado promedio difícilmente aceptará la prohibición de las remesas sin buscar alguna vía alternativa para ejercer esa elemental solidaridad con los suyos; hay ciertas prohibiciones que suelen tropezar con la naturaleza humana.

Otra cosa es que exijamos la regulación de esas remesas para evitar el abuso del gobierno cubano pactando las condiciones que sean necesarias para que ese dinero alivie las carencias de nuestros compatriotas y contribuya a un proceso de liberación personal y comunitario que es improbable desde la desesperación y la más absoluta miseria.

El potencial de las remesas, que se cuenta en cientos de millones cada año, debe ser utilizado para exigir concesiones al gobierno cubano, estas deben ser pactadas y vigilado su estricto cumplimiento.

En este sentido se han formulado las propuestas de Cuba Humanista en para que las remesas sean entregadas en dólares por la Western Union y que Fincimex o un engendro similar quedé automáticamente excluido de este proceso. Las medidas que se tomen en el ámbito de la comunidad internacional siempre deben estar orientadas a castigar a los victimarios, nunca a las víctimas.

El tema de las remesas es de crucial importancia y debe ser discutido con serenidad por los actores políticos de la oposición democrática en Cuba y el exilio. Establecer una estrategia común al respecto es cuestión de vida o muerte en una batalla donde las percepciones jugarán el más importante de los papeles.

Debemos transmitir a los cubanos de allá que estamos dispuestos a ayudarlos de todas las maneras posibles en su camino hacia la libertad y que cualquier modalidad de ayuda apostará inexorablemente por la vida, esa vida en paz, libertad y prosperidad que los comunistas cubanos insisten en negar con cada una de sus acciones.

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CUBA: LA PATRIA QUE QUEREMOS Y NECESITAMOS

El 11 de julio en Cuba era de esperar porque tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe y no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo; a partir de ahora la narrativa del régimen tendrá menos credibilidad que un cuento de hadas, su poder descansará, exclusivamente, en la represión más atroz, como ya anticipé, a modo de advertencia, se van cumpliendo los peores pronósticos.

En las protestas fue golpeado y detenido el camagüeyano Padre Castor González, el seminarista matancero Rafael Cruz -ya liberados- mientras el abogado y sacerdote jesuita Eduardo Llorens está tramitando varios habeas corpus para conseguir la liberación de jóvenes detenidos durante las protestas.

En este contexto los obispos católicos de Cuba han hablado, el lenguaje es conciliador, cauto, pero señala a un sólo culpable, la tiranía comunista. La frase clave del documento es la siguiente: «No se llegará a una solución favorable por imposiciones, ni haciendo un llamado a la confrontación, sino cuando se ejercite la escucha mutua, se busquen acuerdos comunes y se den pasos concretos y tangibles que contribuyan, con el aporte de todos los cubanos sin exclusión, a construir la Patria con todos y para el bien de todos. Esa es la Patria que queremos»

Los obispos han dado en el clavo, le han presentado al régimen un dilema que debe resolver antes que sea demasiado tarde; sirviendo la mesa de la negociación y es el régimen quien tiene la última palabra, pueden asumir la doctrina del Papa Francisco que insiste en resolver las crisis procurando el entendimiento mutuo o reincidir en la doctrina del comunista Ernesto Guevara de «fusilamos y seguiremos fusilando».

Los documentos publicados por la COCC casi siempre derivan en algún tipo de «conversación», en ella los obispos pueden tener la preciosa oportunidad de explicar a sus interlocutores en el Comité Central del Partido lo mala que sería la decisión de dinamitar este puente de plata hacia la democracia y, de paso, plantear la urgente necesidad de un cambio político que responda a las justas reivindicaciones expresadas en la calle a un régimen, que en su debilidad ha optado por despojarse de convencionalismos y pasar a la represión generalizada y sangrienta a sabiendas que es muy difícil mantener este estado de cosas indefinidamente.

Comprendo la gravedad de esta hora y rezo por los obispos cubanos, no envidio la responsabilidad de tener un cara a cara con el mal, pero ante tanto dolor y muerte me aferro a la esperanza de que la Virgen de la Caridad interceda por nosotros y que la gestión de nuestros obispos pueda propiciar una salida a este escenario que compromete por entero el destino de la nación.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-07-23-u208133-e191143-s27068-cuba-queremos

HONESTIDAD INTELECTUAL DE ROBERTO, HIJO DE BATISTA

Las memorias de Roberto Batista Fernández «Hijo de Batista» han reforzado mi convencimiento de que su padre Fulgencio fue un fracaso como dictador porque el antiguo sargento, hombre hecho a sí mismo que influyó decisivamente en la política cubana durante décadas quería ser amado en vez de temido y ese sentimiento resulta incompatible con el oficio «hombre fuerte» que asumió el 10 de marzo de 1952.

No es mi intención hablar de Fulgencio sino de Roberto, el hijo que ha accedido a escribir sus memorias y a ofrecernos un honesto retrato de familia del que podemos extraer un par de lecciones para el presente de Cuba, que se resiste a convertirse en futuro por culpa de aquellos que hoy gobiernan.

Roberto Batista exalta el valor de la ley e insiste en que la supervivencia de una nación está unida al respeto de su carta constitucional «lo que salva a una nación es atenerse a los principios de una constitución democrática y liberal respetada por todos sus ciudadanos».

Bobby reconoce que el golpe de estado del 10 de marzo fue un grave error, porque «… no hubo que sacar los tanques a la calle. Pero ahí no estuvo ni podía estar la solución a la crisis social que nuestra Cuba padecía bajo el mandato del Dr. Prío Socarrás. No lo digo con ánimos de criticar a ese gobierno, lo digo porque un golpe de Estado, desde la perspectiva cubana de entonces era improcedente pues empezaba Cuba a dar imagen de madurez política, respetando sus instituciones democráticas consagradas constitucionalmente en 1940.»

Ojalá los cubanos aprendamos del del error de Fulgencio y de la honestidad intelectual de Roberto, que es en más de un sentido una seria advertencia para transitar de la ley a la ley en la necesaria transición que Cuba deberá enfrentar como el mejor modo posible para superar estos 60 años de tiranía comunista y sus dolorosas consecuencias.

La segunda lección que encontramos en «Hijo de Batista» es un absoluto rechazo a la violencia, en particular a la llamada violencia revolucionaria y con el autor pregunto si aquellos que se proclamaban demócratas y accedieron con prontitud a la violencia realmente lo eran; cuando se examinan las más importantes acciones armadas de la oposición a Batista uno tiene el deber de preguntarse sobre la necesidad de tales acciones.

La justificación histórica de estos acontecimientos siempre me ha parecido desmesurada y por tanto irresponsable, tanto la que se hace desde la historia oficial de la Revolución triunfante como la que nos legaron los protagonistas e intelectuales supervivientes de la Revolución traicionada.

Ambos relatos han contribuido a magnificar la violencia, demeritando el valor de negociación y el acuerdo ante las nuevas generaciones de cubanos. entusiastas de «gestas» de J. A. Echevarria, ni Frank País, y otros, víctimas de un conflicto social donde la irresponsabilidad del golpe de Estado y la frívola violencia revolucionaria desataron los demonios de una nación que aún no encuentra la senda de la libertad y el progreso.

Agradezco a Roberto «Bobby» Batista su libro de memorias, un libro que no persigue, en sentido estricto, restaurar la figura de Fulgencio Batista sino la verdad histórica de unos acontecimientos que han marcado, trágicamente, el destino de varias generaciones de cubanos.

No tengo simpatía alguna por Fulgencio Batista, pero me ha conmovido la responsabilidad moral de su hijo, una actitud que resulta esperanzadora ante la mezquindad y la desidia del día a día, un testimonio de vida que estimula mi confianza en que una Cuba libre y democrática todavía es posible.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-07-08-u208133-e191143-s27068-honestidad-intelectual-roberto-hijo-batista

REGLAMENTO CUBANO DE PYMES COMO MANUAL DE POBREZA

Los comunistas cubanos han vuelto a la carga, los tiburones acuden al olor de la sangre derramada en el mar y la diplomacia castrista se lanza al ruedo de los organismos internacionales al llamado de las subvenciones porque los dólares son insustituibles en la dieta del escualo comunista, y la avaricia por la moneda del imperio ahora también es revolución, empeñada en dos nuevas estafas, las Pymes y la ideología de género.

Los mismos que expropiaron -sin indemnización- en la primera década de la revolución todo el tejido empresarial cubano, desde la Bacardí hasta los puestos de frita, ahora se sacan de la manga una Ley de Pymes que tiene más trampas que la baraja de un cartomántico de feria.

El afán propagandístico del régimen siempre consigue algún incauto en Europa o Estados Unidos, la mansedumbre de las instituciones democráticas sucumbe con demasiada frecuencia a los reclamos de los estados totalitarios, pero la realidad se le atraganta al rey desnudo de los comunistas cubanos y el cuento de las pymes o de cualquier modalidad empresarial tropieza inexorablemente con la retranca de una legislación pensada para limitar la libertad y controlar, en sus más mínimos detalles, la vida de los ciudadanos.

La pequeña élite que rige los destinos de Cuba ya presentó las regulaciones del trabajo por cuenta propia, un detallado manual para el estancamiento y la pobreza, lo que digan con posterioridad a esto es fuego de artificio y carnaza para la estafa.

El otro truco de moda es la ideología de género, ya se babean pensando en la recaudación, nadie se salvará del sablazo, ni las instituciones europeas ni las grandes fundaciones norteamericanas porque los continuistas de quienes marginaron durante décadas a homosexuales y lesbianas, llevándolos a campos de reeducación y a la cárcel, ahora se montan en el carrusel de las políticas identitarias por pura codicia.

Para efectuar esta operación política ya se ha puesto en marcha la maquinaria del decreto, único modo de gobernar por sesenta y dos años sin asomo de elecciones libres.

El nombramiento de la Reverenda Miriam Ofelia Ortega Suárez, exdiputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular, para la comisión encargada de elaborar el Código de las Familias junto a la exclusión de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y otras denominaciones cristianas no controladas por los servicios de contrainteligencia hacen temer lo peor.

Con consulta popular o sin ella, la ideología de género se impondrá en los programas de educación, es cuestión de fula o muerte, con la pertinente aclaración de que la muerte siempre es para el pueblo y el fula para quienes desgobiernan la nación.

Nada le importa a los mandamás de la anciana y malvada revolución, esta misma semana el periodista independiente cubano Héctor Luis Valdés Cocho sufrió un intento de violación en sede policial orquestado por la Seguridad del Estado, el joven periodista fue detenido con la arbitrariedad que caracteriza a la policía política y, en todo este proceso abundaron las alusiones a su orientación sexual.

Este es el talante de los nuevos defensores de la ideología de género; otro aviso de que no habrá libertad económica, educativa, religiosa, ni libertad de ningún tipo para los cubanos, mientras ellos recauden los apetecibles dólares norteamericanos; ese es el mensaje y no otro.

La prosperidad, el bienestar y la paz social pasan por el Rubicón de la libertad, un río poderoso que la cúpula militar empresarial no se atreve a cruzar por miedo a que los arrastre la corriente.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-06-30-u208133-e191143-s27068-reglamento-cubano-pymes-manual-pobreza

PADRE NUESTRO

Padre Nuestro que estás en el cielo,
escucha anhelos de libertad de mi pueblo,
sálvalos del comunismo,
que también es el mal,
ten piedad de ellos.


Aunque no siempre han santificado tu nombre,
son tus hijos
y este 11 de julio han confiado en tu reino,
y han salido a la calle
a cumplir tu voluntad sin saberlo.


Perdona sus ofensas
y ayúdalos a perdonar a sus verdugos,
no los dejes caer en la tentación
de que pueden ser libres
sin el auxilio de tu Verdad y Misericordia.


Líbralos del mal, poderoso y terrible, que se cierne sobre ellos,
para que puedan vivir como hijos tuyos,
de una vez para siempre.

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