CUADERNO PARA EL VIAJE (IV)

A LO MEJOR ES HOY Y NO MANAÑA
porque el hombre se cansa de su miedo.
Lo que invita a morir en la esperanza
es un algo vital que conservamos
del hombre que gozaba el paraíso,
los demonios lo saben y se espantan,
esa vida sin mal que nos habita
puede romper el cerco,
la coraza,
y soplar las cenizas.

A lo mejor es hoy y no mañana,
el momento preciso de la aurora,
y pobre del que espere en su balance,
del que invite al dogal de la prudencia
para no amanecer.

A lo mejor es hoy y no mañana,
porque es fácil matarnos,
pero la vida sabe de estar viva,
nadie puede torcer ese designio que viene de lo alto,
y se encuentra en hombre con el hombre.

Editorial Silueta, 2017.

CUADERNO PARA EL VIAJE (III)

LAS COSAS QUE NO ESTÁN,
las que he perdido,
las que debo entregar sin resistencia,
para que nada quede en mis bolsillos,
andan en torbellino como angustia,
del soy,
también poseo,
amarrado al afecto y la discordia
de los bienes que guarda mi navaja
y retrasan el día de la entrega.

Este patio que barro cada tarde,
esas hojas que caen sin saber,
sin aferrarse al tallo que sostuvo
su fibra verde y blanca,
son el recordatorio de nuestra desnudez,
que ha de llegar al fin,
sin avisarnos.

Las cosas que no están,
las que he perdido,
presagian esa ausencia
del sol cuando acaricia los bordes de la tierra
y besa a los que duermen.

Las cosas que no están
al fin son libres.

Editorial Silueta, 2017.

CUADERNO PARA EL VIAJE (II)

LLEGARON DE OTRO REINO
y yo con ellos,
soy dueño de la tierra que encontraron,
sus huesos son los míos,
los muertos de una tierra prometida,
soy la cruz y el asombro,
los gérmenes,
la espada de los conquistadores.

No me avergüenza este linaje,
sangre de la nación que veo perderse,
en bullicio cobarde,
en ignorancia,
en miedo.

Hemos negado el alma que nos dieron
los hombres valerosos
de otro reino.

Editorial Silueta, 2017.

CUADERNO PARA EL VIAJE (I)

SE ACERCA EL FIN DE NUESTRA LARGA NOCHE
o acaso es otra burla,
otro espejismo.

En el hombre la luz siempre resiste,
poco o nada sabemos del que calla
su miedo y su tristeza.

Es peligroso el hombre en su silencio,
en su rabia de ayer que sigue viva,
hay esporas de luz que caen al suelo,
el viento las esparce
y resucita
lo que parece muerto.

Dios no abandona nunca a los que callan,
el grito siempre está en alguna parte,
la hora de sacudirnos tanto enojo,
de ajustar cuentas con la larga noche
que ha servido de manta al carcelero,
al mayoral,
al cómplice.

Cuidado con los hombres que ahora callan,
o gimen,
o se esconden,
porque el límite es parte de un misterio
que halla su amanecer.

Cuidado con el truco del sombrero
la sangre no es ajena a las auroras.

Editorial Silueta, 2017.

DISPARAR CONTRA CUBANOS ES CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

Los militares del pan con jamón, langosta Thermidor y New York Steak derrotaron a los militares del arroz con frijoles y los burócratas del Comité Central del partido comunista deberán conformarse con las migajas que caigan de la mesa de la familia Castro-Espín, servida por el chef López-Calleja, mariscal del dólar norteamericano en Cuba arruinada; hasta que sea necesario un reemplazo, otro Murillo muerto en vida, como justificante del fracaso endémico; más de lo mismo.

La pregunta: ¿Acatarán los militares la orden que les dará la casta gobernante de disparar contra el pueblo? Esta es una pregunta que se deben hacer los militares, los policías, los miembros de las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR) y los militantes comunistas de Cuba, donde – tal y como van las cosas- el momento de tomar decisiones trágicas puede llegar en cualquier momento.

El terror de la instauración revolucionaria ha perdurado, los miles de fusilados, las largas condenas de cárcel, la vigilancia constante, el destierro prolongado y la oportuna reactivación de estos horrores han conseguido preservar el poder durante décadas, pero la cultura del miedo deja de funcionar cuando se exceden ciertos límites, cuando desde el poder se termina por negar cualquier esperanza a los cubanos empobrecidos y desiguales.

Algo hay en el hombre que lo invita a la libertad y el octavo congreso del único partido legal en Cuba es una ruta a ninguna parte, un callejón sin salida; y los cubanos lo saben.

Reitero la pregunta: ¿Militares y paramilitares dispararán contra el pueblo cubano en nombre de una utopía fallida hasta el hartazgo, dispararán en nombre de los yates, las mansiones, los viajes y las fiestas de las familias Castro-Espín, Rodríguez-Castro y Castro-Soto del Valle, y el muy selecto grupo de socios y allegados?

¿De verdad piensan que en un mundo globalizado, donde la justicia es cada vez más transnacional no habrá consecuencias? ¿Creen que disfrutarán de la misma impunidad que tuvieron los torturadores y asesinos de otras etapas de la revolución cubana?

Disparar contra cubanos por orden de un mariscal del dólar norteamericano es un crimen de lesa humanidad, que será castigado severamente en los tribunales democráticos de Cuba y el resto del mundo; no olviden, jefes y soldados, que el general Rodríguez-López Calleja está sancionado por Estados Unidos por supuestas prácticas mafiosas, lavado de dinero y financiación de la represión en la isla y Venezuela.

No se engañen puede que tengan listo un avión grande, el más grande es un Airbus A380 que no sé si puede aterrizar en Cuba, le caben apretados unos 550 pasajeros, ningún asiento está reservado para ustedes, todos esos pasajes de la huida ya tienen consignado nombre y apellidos. El oficial instructor y la avispa negra se quedarán, el compañero de vigilancia y el especialista en mítines de repudio se quedarán, para ellos y para sus familias no hay asiento de huida, no hay paraíso fiscal, ni mansión en Oviedo o Buenos Aires.

Ustedes, los abusadores de ahora, que ni siquiera se asoman a los privilegios de sus jefes, ustedes que le hacen la vida infame al opositor cubano por una jabita y una malvada comprensión del poder, deben saber que son carne de cañón y en los días de la ira no tendrán el beneficio de un jurado imparcial en La Haya.

Ojalá puedan leer las crónicas de los días finales de Nicolae Ceaucescu y evitarse el final de los seguidores del dictador rumano. Ojalá se resistan a apretar el gatillo, porque son muchas las probabilidades -desgraciadamente- de que esa orden será dada por los mancilladores de Cuba.

No se engañen soldados de revolución, policías de revolución, militantes de la revolución, ustedes sólo son el instrumental del terror, quienes detentan el poder en Cuba sienten, por todos ustedes, igual desprecio que por el resto de sus víctimas, que somos millones.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-04-27-u208133-e191143-s27068-disparar-contra-cubanos-crimen-lesa-humanidad

VÍCTIMAS DEL CASTRISMO NO SON CULPABLES DE LA DESGRACIA CUBANA

Los cubanos perdimos la libertad mientras presenciábamos el derrumbe de nuestros derechos, desde el advenimiento del poder y el terror revolucionarios, las políticas para quebrantar el derecho a la libertad religiosa fueron tarea prioritaria durante largos y fatigosos años en que los católicos cubanos han resistido, con estoicismo, los embates de un proyecto totalitario que nunca escatimó recursos para erradicar al cristianismo en cualquiera de sus variantes, considerando a la Iglesia Católica como el más articulado de sus enemigos doctrinales.

En una colección de ensayos titulada Iglesia, Ecumenismo y Política, el cardenal Joseph Ratzinger afirmó que la “libertad de conciencia es el núcleo de toda libertad” y que “el derecho a creer es el verdadero núcleo de la libertad” advirtiendo que “donde se derrumba este derecho, se sigue, por lógica interna, la pérdida de los demás derechos de la libertad”; los cubanos podemos dar un buen testimonio de esto.

La idea de que el conflicto Iglesia-Estado podía haberse evitado si los obispos de aquel momento hubiesen sido mejores diplomáticos y más comprensivos con el joven e impetuoso gobierno revolucionario es simplemente falsa, porque lo sucedido no puede reducirse a un malentendido gravoso que ponía en cuestión los intereses de dos instituciones. Lo que ocurrió fue un cataclismo social que trascendió el ámbito de las confesiones religiosas, abarcando la totalidad de la nación. Un conflicto que fue “resuelto” mediante la violencia y la aniquilación de cualquier disenso, dejándonos una tierra arrasada donde los vencedores siempre han despreciado la posibilidad del cambio, la negociación y el acuerdo.

La consecuencia del triunfo revolucionario fue, en esencia, un enfrentamiento entre el totalitarismo y la libertad, realidad que conserva absoluta vigencia y sólo puede resolverse, para el bien de los cubanos, si se resuelve a favor de la libertad.

Al margen de cualquier error táctico de los obispos de entonces, de la sociedad civil, de los políticos, de los militares y de los intelectuales, la realidad es que había una estrategia para la toma del poder y que el núcleo duro del grupo que tomó ese poder en los primeros meses de 1959 se ha mantenido fiel a los postulados del marxismo-leninismo, eliminando y marginando desde un inicio a los discrepantes -incluso a los de su mismo signo ideológico- y edificando un capitalismo de estado que privilegia a las familias Castro-Ruz-Espín-Soto del Valle y a sus más cercanos colaboradores, mientras la inmensa mayoría de los cubanos es excluida sistemáticamente de cualquier posibilidad de bienestar y legítima prosperidad económica.

Los obispos de entonces reaccionaron de la forma en que deben reaccionar los pastores de la Iglesia cuando ven que la libertad y la integridad de su pueblo es amenazada. La historia de la Iglesia en Cuba, durante esta etapa, es la historia de hombres y mujeres, en su mayoría anónimos, que hicieron grandes esfuerzos por salvaguardar la fe de sus padres y la conciencia de una patria libre y soberana, donde brille la verdad y prime la justicia. Hombres y mujeres que, en aras de un bien mayor, siguen buscando, a veces hasta la extenuación, una salida ordenada y pacífica a esta desgracia moral que padecemos.

Si algo define a los católicos, en este amargo accidente de la historia cubana es su condición de víctimas. Es de muy mal gusto sugerir que las víctimas tienen parte de culpa, aceptando en este y en otros asuntos la lógica perversa de siempre culpar al otro y, al mismo tiempo, desconocer la naturaleza totalitaria y criminal del régimen.

Reciclar la idea de la culpabilidad de la Iglesia a estas alturas del partido solo conduce a un ingenuo colaboracionismo con la tiranía. Esto es bueno saberlo, porque “guerra avisada no mata soldado” y la vida es corta y no alcanza para leer a MaritainGuardiniMertonUrs Von BalthasarGuittonCongarCarrettoRatzinger

Perder el tiempo es delito de lesa majestad en Cuba, reivindicando autores que nos vendieron esa malvada idea. Las víctimas no tienen culpa alguna, los que organizaron el crimen bien lo saben.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-04-08-u208133-e191143-s27068-victimas-castrismo-son-culpables-desgracia-cubana

EL CRISTO POBRE

Aquella imagen del Cristo Pobre conservaba un sólo devoto, también muy pobre. Este hombre venía cada tarde y estaba en oración por largo rato; todo en él recordaba las palabras del salmo: “yo confío en tu Amor”.

Se aproximaba la Navidad y una de las hermanas, recién llegada de Europa, guardó aquella  imagen pequeña  en uno de los  armarios de la sacristía, quizás pensó que en nuestras circunstancias aquella devoción no tenía sentido, al fin y al cabo todos éramos pobres.  No sabía la hermana de la existencia de aquel devoto que ahora regresaba para rezar ante el pedestal vacío de su Cristo.

El Cristo Pobre pasó  unos cuantos días metido en el armario hasta que el párroco se percató de la imagen ausente. En el Consejo Parroquial ni las religiosas recién llegadas de Europa, ni los feligreses pudieron convencerlo de la eficacia de otras devociones. Ese mismo día recuperó al Cristo de su confinamiento, lo devolvió a su columna y  muy serio advirtió  a los presentes que mientras quedara un devoto aquella imagen estaría en el templo. 

Cuando me fui de Cuba todavía estaba allí, recordándonos las Bienaventuranzas, el tesoro de los pobres de Dios.

ESPERANZA PARA CUBA

Cuba necesita libertad (escribí sobre esto hace unos días) pero también necesita esperanza. Un hombre sin esperanza es un hombre enfermo de angustia y desaliento, incapaz de actuar consciente y libremente en aras del bien, la verdad y la justicia.

Sin palabras de vida no hay esperanza, las palabras pueden matar o resucitar, por eso me parece de singular importancia el discurso de los hombres públicos, trátese de un periodista o un sacerdote, un youtuber o un maestro. Cuba necesita una esperanza más allá de lo escatológico y lo histórico, una esperanza más consistente que la que despiertan los sentimientos. Cuba necesita una esperanza fundada en la certeza de que sólo la responsabilidad y el riesgo pueden cambiar las cosas, porque visto lo visto no es sensato esperar otro auxilio que no venga de Dios y de nosotros mismos. 

Pero la esperanza, como todo lo bueno, también exige algo de renuncia; los cubanos de la isla y del exilio debemos renunciar a la palabra que destruye, a la mezquindad que retrasa la obra buena, a la envidia que crea desafección. Cuba necesita esperanza y la esperanza siempre es generosa, siempre genera genera para todos, porque ella misma emerge de lo mejor del hombre, de ese “algo” de virtud que nos habita y nos hace capaces de renunciar al mal.

El presente de Cuba, si desea tener un futuro, pasa por la renuncia y el riesgo, porque la cruda realidad nos indica que sólo algunos, cada vez menos, podrán marcharse y que esos señores que hoy gobiernan sólo pueden ofrecer un grosero capitalismo de estado que desprecia a su pueblo y una represión, que a fuerza de haber perdido todo argumento, se ha instalado en el más absoluto de los cinismos.

Cuba necesita creer que la renuncia a toda forma de colaboración con el despotismo y el riesgo de la acción grande o pequeña en contra de este es el único camino hacia una vida mejor. Y necesita creer que esa vida mejor es posible, y que no es necesario renunciar a la libertad para aspirar a nada en este mundo y mucho menos para  aspirar una educación y una salud decentes. 

Cuba necesita creer que la libertad, aunque tiene mucho de vértigo para aquel que no la ha conocido, genera infinitas posibilidades de desarrollo, infinitas oportunidades de prosperidad. Que los cambios, aún cuando generen dificultades y conflictos, siempre serán una alternativa mejor que ese pantano en donde nos han metido esos señores que todavía gobiernan; unos señores que sólo han sido buenos para el terror y el fracaso, unos señores, que aunque cueste admitir la dolorosa lección, no eran otra cosa que unos aventureros sin escrúpulos, ungidos por el marxismo leninismo, la arrogancia y la astucia.

Cuba necesita esperanza y esa esperanza nos concierne a todos, solía decir José Ignacio Rasco, el fundador de la democracia cristiana en nuestra tierra, “que nadie está libre de pecado en cosas de patria”, que así sea por el bien de todos.

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-03-11-u208133-e191143-s27068-esperanza-cuba

DÍAZ-CANEL CIERRA VÍAS A LA DEMOCRATIZACIÓN DE CUBA AL PROHIBIR TRABAJOS POR CUENTA PROPIA

Con la prohibición de 124 actividades profesionales que resultan decisivas para la recuperación de la libertad de expresión, el desarrollo económico y la prosperidad de los cubanos el gobierno de Díaz Canel también da un sonoro portazo a varias reivindicaciones históricas de la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas. 

La detallada negativa a que se puedan ejercer por cuenta propia las profesiones relacionadas con la educación y los medios de comunicación social cierra cualquier cauce legal al desarrollo de emprendimientos de esta naturaleza, dando al traste con la aspiración de las iglesias a ejercer su legítimo derecho a proclamar el evangelio desde la educación y los medios de comunicación.

De este modo se niega la posibilidad, y me remito a la Doctrina Social de la Iglesia, de “asegurar a todos y a cada uno el derecho a una cultura humana y civil, exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, religión o condición social social. Este derecho implica el derecho de las familias y de las personas a una escuela libre y abierta, la libertad de acceso a los medios de comunicación social, para lo cual se debe evitar cualquier forma de monopolio y de control ideológico, la libertad de investigación, de divulgación del pensamiento, de debate y de confrontación. En la raíz de la pobreza de tantos pueblos se hallan también formas diversas de indigencia cultural y de derechos culturales no reconocidos. El compromiso por la educación y la formación de la persona constituye en todo momento, la primera solicitud de acción social de los cristianos.”

De más está decir que esa “primera solicitud de acción social de los cristianos” que enuncia el Magisterio ha sido negada por el gobierno cubano en su habitual empecinamiento, esta vez expresado en 124 prohibiciones concretas. Unas prohibiciones en las que no sólo se niegan derechos elementales de todos los ciudadanos sean o no creyentes, con ellas también se dificulta de un modo extremo la eficaz colaboración de los cristianos para conseguir de un modo pacífico el regreso a la normalidad democrática que Cuba necesita.

La Iglesia Católica y las demás denominaciones cristianas tienen el derecho y la vocación de educar en unos valores que facilitan la convivencia, la fraternidad y el progreso. Pierden los dirigentes cubanos otra preciosa oportunidad de generar un proceso de normalización democrática en un país donde la desesperación y la violencia van ganando terreno de un modo exponencial.

Es una pena que el gobierno de Díaz Canel no comprenda la gravedad de esta hora en toda su magnitud y esté dispuesto a permanecer en el poder ignorando permanentemente los reclamos de libertad de los cubanos. Es cierto que esto no es nuevo, viene ocurriendo desde el 1 de enero de 1959, la única diferencia es que el tiempo transcurrido los deja sin espacio y credibilidad para inventarse nuevos culpables.Que nadie se crea eso de “nunca es tarde si la dicha es buena”, porque la terca realidad nos indica que ya es tarde, muy tarde y los acciones correctas para hacer algo por la felicidad de los cubanos no terminan de aparecer por ninguna parte. 

Publicado en CiberCuba: https://www.cibercuba.com/noticias/2021-02-23-u208133-e191143-s27068-diaz-canel-cierra-vias-democratizacion-cuba-prohibiendo