TEMEN LA INUNDACIÓN

TEMEN LA INUNDACIÓN
el gran baldeo,
la limpieza de las mujeres limpias.

Son las ratas que huyen,
animales,
con sus dientes marfil
esmerilados,
se mueven sigilosas por el tiempo,
por las trampas de grasa,
por los caños,
del miedo y sus palacios.

Ratas con la sonrisa desenvuelta,
peligrosa estampida
de astutas ratas negras.

CUBA SE DESVANECE EN ESTOS DĺAS

CUBA SE DESVANECE EN ESTOS DĺAS,
disolución es la palabra de orden,
quizás sea mejor que nos perdamos,
que nadie hable de barras,
ni de estrellas,
que se confine el himno en una caja
de música
extranjera.

Quizás sea mejor perder el rumbo,
poner la isla al pairo
hasta que lleguen,
otros que nada quieran.

Quizás sea mejor que nos muramos
todos
al mismo tiempo,
puede que sobrevivan los montes y las playas,
disolución
sin duda
es la palabra.

ANTE ESE DAÑO

ANTE ESE DAÑO
que confunde tanto
la verdad es el lugar de un hombre solo,
el desierto será tu paraíso
cuando se enseñoreen los espectros,
nadie estará a tu lado mientras caen
las sombras de este día,
el espejo te miente,
no lo dudes,
lo que miras en él ya está perdido,
ármate de valor que la victoria
descansa en el precario
fulgor
de una certeza.

LES HICIERON CREER

LES HICIERON CREER
que marcarían
ellos la diferencia,
predestinados hijos de la patria
a ocupar el papel de semidioses
en un cielo pegado al cielorraso.

Los usaron en todas las batallas
y aunque se iban muriendo en cuerpo y alma
ellos querían creer en la mentira,
esa angustiosa pesadilla nuestra.

Pobre generación de atolondrados
que ha perdido la vida sin saberlo,
procónsules del mal,
tristes poetas,
aspirantes a genio.

EN LA CABAÑA MATARON A LOS MĺOS

EN LA CABAÑA MATARON A LOS MĺOS,
en la Cabaña los humillaron,
hay un foso que repite mi nombre,
porque a mí también me mataron en la Cabaña.

No es cuestión de generaciones,
ni perspectivas,
el criminal y la víctima
no son la misma cosa,
¿o es que tú aceptarías
que la verdad y la mentira
son lo mismo,
y el bien y el mal
son lo mismo?

Perdonen el fastidio de mi queja,
pero ya estoy cansado
de la comparación y el chanchullo,
no quiero que me acompañen con los culpables,
que me pongan en la vitrina con el verdugo,
como dos figuritas de un mismo cuento chino,
muñecos de Lladró para el diseño
de las generaciones venideras.

DESPUÉS DE LA TORMENTA REGRESARON

DESPUÉS DE LA TORMENTA REGRESARON
y vuelven a habitar los mismos árboles
se juntan otra vez
arman el nido
y yo envidio su fuerza,
su energía,
inconmovible a tanto desamparo,
a tanta cosa rota por el viento
en la mañana triste y luminosa.

Los pájaros azules de mi patio
acunan mi cansancio sin saberlo,
salvan mi voluntad de otro naufragio,
alegran mi esperanza en tu silencio.

LOS NEGRITOS RODABAN EL ARO DEL BARRIL

LOS NEGRITOS RODABAN EL ARO DEL BARRIL,
¿tú no te acuerdas?
lo rodaban en los días de lluvia
porque en Cuba los negros “no se enferman”
y crecen con el agua,
y con la cuota magra de la Revolución.

Mi carriola era fija,
las había que doblaban pero la mía era fija,
un par de tablas y unos rodamientos
digamos que eran más que suficiente.

En la calle teníamos el muro de los viejos,
sólo hablaban de un tiempo preterido,
eran sabihondos,
mentirosos,
cálidos como este recuerdo
que se repite siempre en los inviernos,
en una libertad donde me encorvo
al peso del abrigo y la bufanda.